En un importante paso para la medicina regenerativa y preventiva, un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Auckland ha conseguido mejorar radicalmente la eficacia de la administración oral del glutatión, el antioxidante estrella del organismo. El glutatión, compuesto natural formado por tres aminoácidos (glicina, ácido glutámico y cisteína), cumple un papel fundamental neutralizando radicales libres y sustancias tóxicas que aceleran el envejecimiento y contribuyen a enfermedades como el cáncer, patologías neurodegenerativas o problemas cardiovasculares.
Hasta ahora, uno de los mayores retos era lograr que el glutatión ingerido por vía oral llegara de manera eficaz a la sangre, ya que menos del 1% se absorbe debido a la degradación por enzimas y su alta hidrosolubilidad, lo que limita sus beneficios terapéuticos en pacientes y consumidores sanos. Ante este obstáculo, los científicos se propusieron diseñar análogos del glutatión modificando su estructura química para resistir mejor la acción de enzimas digestivas y conseguir una absorción sustancialmente superior.
Entre los siete análogos desarrollados, destaca el denominado “1.70”, con una modificación N-metilada en la cisteína. Este compuesto mostró una resistencia enzimática muy superior, mayor protección antioxidante a nivel celular y, en experimentos con ratas, una absorción oral y una permanencia en sangre más de 16 veces mayor que el glutatión convencional. A nivel de seguridad, este análogo no mostró efectos citotóxicos.
El avance contempla técnicas avanzadas de síntesis peptídica sólida y análisis minuciosos con espectrometría de masas y resonancia magnética nuclear para verificar la estructura y pureza de los compuestos creados. El estudio evaluó cuidadosamente la degradación frente a enzimas digestivas, la eficacia antioxidante en células expuestas a daño por radiación UVA y la actividad frente a las enzimas que facilitan los efectos del glutatión en el cuerpo.
El impacto de esta innovación es doble: por un lado, abre la puerta al desarrollo de suplementos antioxidantes mucho más efectivos y, por otro, sugiere una estrategia aplicable para otros fármacos peptídicos cuya acción está limitada por barreras de absorción oral. Los autores sugieren que nuevas investigaciones y ensayos clínicos podrían confirmar pronto el uso de los análogos de glutatión no solo en el ámbito preventivo, sino en pacientes con enfermedades relacionadas con el estrés oxidativo.