La enfermedad hepática grasa no alcohólica (NAFLD) se ha convertido en una de las causas más frecuentes de disfunción hepática en el mundo, con una prevalencia creciente impulsada, principalmente, por el aumento de la obesidad y la diabetes tipo 2. En muchos casos, la NAFLD avanza silenciosamente hasta formas más severas como la esteatohepatitis no alcohólica (NASH), la cirrosis y, en última instancia, el cáncer de hígado. Actualmente, no existe un tratamiento farmacológico eficaz para detener su progresión, siendo el control del peso y la mejora de los factores metabólicos las herramientas principales.
En este contexto, una revisión reciente publicada en 2025 ha analizado el papel potencial del glutatión (GSH), un antioxidante esencial sintetizado en el propio hígado, en la mejora de la función hepática y la reducción del daño oxidativo en pacientes con NAFLD. El glutatión actúa combatiendo el estrés oxidativo, uno de los principales motores de la progresión de esta enfermedad, a través del equilibrio entre compuestos pro-oxidantes y antioxidantes. Además, es clave en los procesos de desintoxicación celular y protección contra la muerte celular inducida por radicales libres.
La revisión examina estudios clínicos desarrollados entre 2014 y 2024 e incluye ensayos con pacientes humanos donde el glutatión fue el tratamiento principal. Los resultados señalan mejoras consistentes en las enzimas hepáticas, como la alanina aminotransferasa (ALT), y reducciones en biomarcadores de estrés oxidativo, como el 8-hidroxi-2-desoxiguanosina. Sin embargo, el número reducido de participantes y los protocolos variables entre estudios obligan a ser prudentes con las conclusiones y a exigir investigaciones adicionales de gran escala que clarifiquen la dosis, seguridad a largo plazo y efecto real sobre la progresión de la enfermedad.
La importancia del glutatión en la homeostasis celular, la detoxificación y el equilibrio inmunológico refuerza el interés en su aplicación como terapia complementaria para enfermedades hepáticas de base metabólica, y ilustra la tendencia actual hacia terapias antiestrés oxidativo como eje de intervención médica.