El glutatión (GSH) es conocido como el antioxidante maestro del organismo humano y desempeña múltiples funciones críticas, desde la regulación de las vitaminas D, E y C, hasta la detoxificación de medicamentos y toxinas. Este tripeptido es fundamental para la protección de las mitocondrias, la regulación del metabolismo celular y como aliado frente a los radicales libres que aceleran el envejecimiento y el daño molecular.
Diversos estudios han vinculado bajos niveles de glutatión con afecciones crónicas inflamatorias como el síndrome metabólico, enfermedades cardíacas, renales y hepáticas, neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, enfermedades autoinmunes y ciertos tipos de cáncer. El artículo revisa la literatura científica y muestra que la deficiencia de glutatión podría ser un factor causal, no solo secundario, en la progresión de estos trastornos.
Un biomarcador indirecto útil es la gamma-glutamil transferasa (GGT); sus valores elevados se asocian con mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico, patologías cardiovasculares y mayor mortalidad en estudios poblacionales. Además, experimentos con suplementos de precursores como N-acetilcisteína (NAC) y glicina demuestran mejoras en pacientes con insuficiencia renal, enfermedades metabólicas y daño hepático, así como una mejor respuesta a infecciones, trastornos neurológicos y psiquiátricos.
La suplementación con NAC, especialmente utilizada en intoxicaciones por paracetamol y para reducir el daño oxidativo, ha mostrado beneficios en ensayos con diabéticos, personas mayores, insuficiencia cardíaca y enfermedades neurodegenerativas. Aunque hacen falta ensayos clínicos más amplios, el conjunto de evidencia respalda el papel fundamental del glutatión en la protección mitocondrial, la reducción del estrés oxidativo y como diana terapéutica en prevención primaria y secundaria.
El artículo concluye que optimizar los niveles de glutatión mediante dieta, hábitos saludables y suplementación específica representa una oportunidad clave para retrasar la aparición de enfermedades crónicas, mejorar la esperanza de vida y la calidad de la atención médica moderna.